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El declive de la civilización ha llegado, (o eso dicen algunos)

Decline of the West

Leo todo lo que puedo sobre demasiados temas, sobre internet, tecnología, nuevas tendencias, economía y política y muchas veces, los todo está relacionados entre si. Es el caso del debate sobre el final de la innovación y el crecimiento económico.

Desde hace algo más de un año, escucho más y más a un grupo de personas, del ámbito de la teoría económica que postulan que el final de la innovación ha llegado. Se acabaron las revoluciones industriales, el incremento del nivel de vida (al menos en los países desarrollados, el resto, como mucho llegarán al nuestro, lo que no es una mala noticia por si misma). Al primero que leí, que profundizaba en el tema fue a Tyler Cowen que en su libro “The Great Stagnation“, viene a decir que la crisis que estamos aún padeciendo se produce no realmente por la burbuja financiera, sino porque nuestro crecimiento de los últimos años ha dejado de ser industrial y ha pasado a ser puramente financiero, sin crear valor alguno. Según él esto se produce porque ya hemos alcanzado toda la mecanización y casi todos los avances que se encontraban al alcance de la mano. Hoy en día, ya no innovamos con la rapidez de antes, los equipos de investigación tienen una maduración de producto mucho más larga que al comienzo de la revolución industrial y ser un inventor como lo fue Edison, es actualmente imposible. Hasta aquí hemos llegado y poco más nos queda que prepararnos para el estancamiento crónico de nuestra economía, el declive de nuestra raza. La inevitabilidad de la catástrofe que se nos viene encima.

Este señor no se encuentra solo, hay una discusión al respecto  en el mundo anglosajón bastante interesante. Por su parte, el profesor de economía Robert J. Gordon, (aquí en una entrañable foto con su perrito) de la Northwesten University de Ilinois, defiende en un muy interesante working paper “Is U.S. Economy Over? Faltering innovation confronts the six headwinds” más o menos lo mismo, analiza la aceleración del crecimiento económico desde la primera revolución industrial hasta la actualidad, donde afirma que el estado actual de la economía es el reflejo de que han terminado los efectos de la tercera revolución industrial, relacionada con la automatización de los Sistemas de Información y la informatización, la cual dicha sea de paso ha supuesto una transformación mucho menos profunda de la sociedad que las anteriores. Afirma que todos esos gadgets de los que tanto nos gusta presumir, la telefonía móvil, nuestros vistosos Ipads solo son avances cosméticos, no productivos que no nos van a llevar a otro nivel como si hicieron las otras revoluciones industriales.

La verdad que aunque me tome un poco a risa el tema, no ha dejado de preocuparme bastante que no vaya a vivir mejor cuando sea viejito, pero sin entrar en la parte filosófica sobre la irreversibilidad del desarrollo humano, pienso que aún estamos arañando la superficie de lo que nos aportará esta última revolución en cuanto a mecanización y capacidades, lo cual traerá otras consecuencias y problemas, pero no el hundimiento de nuestro mundo tal y como lo conocemos.

Supongo que esta crisis, al igual que otras nos hace percibir un techo o una sensación de final que no está ahí, como muestra, tras la caida del mundo comunista a finales de los ochenta, en los círculos de historiadores se debatió durante años sobre si habíamos llegado a “El final de la Historia” como defendía Francis Fukuyama o simplemente estábamos en un momento simplemente de cambio como decía nuestro Josep Fontana. Al final aunque el señor Fukuyama siga dando clases en Stanford y sea una de las figuras del establishment republicano, dicho debate fue superado y quedó obsoleto, vamos, paparruchas.

Hay demasiadas tecnologías de las cuales no sabemos dónde van a llegar, que se encuentran en su infancia,  como la impresión 3D que puede hacer que la deslocalización de las empresas sea cara y superflua, la revolución de las renovables que permitirán la producción de energías a costes marginales (tal cual sucede hoy en día con los productos culturales y software en el mundo digital) y que nos presentan un futuro menos trágico que el de estos sesudos profesores. en cualquier caso, si no os convencen mis argumentos y necesitáis alguien reputado que esté de acuerdo conmigo, siempre nos quedará Paul Krugman.

Internet nos hace tontos

Llevo un par de años oyendo sesudos comentaristas, tertulianos, analistas y varios tipos de experto alertándonos sobre los perjuicios de internet, todo tipo de ellos, el peligro de las redes sociales, las suplantaciones de identidad, los fraudes online y el que me parece el más peregrino de todos, el de que internet, nos hace vagos y tontos porque no ya no tenemos que memorizar cientos que datos que ahora se encuentran en la punta de nuestros dedos, siempre disponibles para quien los quiera consultar.

Se acusa de que leemos en diagonal y no profundizamos en los temas, que la cultura, se ha vuelto amater y que los expertos (eso dicen los “expertos”) se están perdiendo porque ahora cualquier persona puede decir lo que le venga en gana y ponerlo a disposición de los demás.

Sí, lo que digo que internet nos hace tontos. Me he puesto a pensar sobre esto desde hace un par de días. Estaba en casa escuchando algo de música en Spotify y me puse a recordar al adolescente fan del rock duro de una ciudad de provincias que era hace veinte años, interesado en música, libros y tendencias que ahora los modernos de internet llamamos de “long tail“. Básicamente mis amigos y yo éramos una especie de bichos raros a los que no les gustaba Modestia Aparte y no llevaban naúticos.

En aquellos momentos, en un lugar así era prácticamente imposible aprender sobre cualquier cosa que no fuera la moda del momento, tanto en música como literatura o cualquier otro ámbito que pueda imaginar. Tal vez para la gente de Madrid o Barcelona fuera diferente pero en las pequeñas ciudades no había prácticamente ningún lugar en que poder enterarse de las últimas tendencias musicales, profundizar en cualquier campo del conocimiento que no se saliera de los curricúlos académicos o conectar con otros grupos con afinidades similares que enriquezcan nuestra experiencia.

Me acordé de una cassete que compré en 1992, el albúm Fear of the Dark de Iron Maiden que tuve que pedir de importación en una de las tres o cuatro tiendas de discos que había en la ciudad. Encontrarlo fue un trabajo de iniciados, comprada a ciegas sin haber escuchado si la música me iba a gustar o no.

Así funcionaban la mayoría de las cosas, sin embargo ahora, puedo escuchar el disco, leer cuando salió, conocer artistas similares, conseguir la partitura de la musica y saber dónde va a tocar la banda en unos pocos segundos, sin prácticamente esfuerzo, enriqueciendo mi experiencia cultural y su contexto en un modo que antes, era simplemente imposible.

Era similar en mi tiempo de universitario, donde solo era posible aprender lo que los amarillentos papeles de nuestros profesores tenían, conseguir profundizar en determinados campos era prácticamente inviable, o no existían los libros en la universidad, o solo había una copia, o el libro estaba descatalogado hace tiempo o era simplemente muy complicado crear una bibliografía relevante para un tema.

Sin embargo hoy en día una consulta de un par de segundos me permite resolver un tedioso proceso que me hubiera podido llevar semanas o no haber sido posible. Libros y artículos en diferentes idiomas están disponibles para el que los necesite. Es verdad que no voy a memorizarlos y que escaneo información en busca de lo que necesito, pero supongo que en los tiempos que se inventó y difundió la escritura, muchos dijeron que eso de escribir nos hacía tontos y perezosos porque ya no teníamos que memorizar poemas, costumbres y conocimientos que quedaban escritos pero que ya nadie sabía de memoria.¿Qué sería de nosotros si desaparecían los libros, como  íbamos a vivir luego sin ellos, lo ideal era memorizar y dejarse de inventos de los modernos.

Tan ridículo era el debate antes, como lo es ahora, lo que digamos o escribamos quedará disponible para el que lo necesite en el futuro, haciéndonos no más inteligentes, sino más capaces, con más recursos para enriquecer nuestra vida.

No, internet no nos hace tontos, tonto es el que no ve lo que tiene delante

Posicionamiento en el mercado Tuenti, Facebook (y Telefónica)

Tuenti TelefonicaLlevaba tiempo queriendo escribir sobre el posicionamiento de Tuenti y Facebook en el mercado español y la noticia de la compra de Tuenti por Telefónica durante esta semana por 70 millones de Euros , me ha dado la excusa perfecta para hacerlo.

El posicionamiento de una empresa en un mercado determinado es una de las claves para su éxito o fracaso. En España en el mercado de las redes sociales, tanto Facebook como Tuenti, se encuentran luchando por practicamente el mismo mercado.

Sin embargo hay una diferencia importante entre ambas redes. A día de hoy, Facebook ha conseguido más de 500 millones de usuarios en el mundo y tiene una vocación global mientras que Tuenti, es una red local que se concentra en el segmento de 15 a 25 años aproximadamente.

Tuenti, se encuentra con que su mercado en España, se encuentra completamente saturado, en torno a los 3 millones de usuarios únicos, con una tendencia estable en lo que va de año. Podríamos esperar que Facebook, con sus grandes recursos y escala mundial, hubiera ganado ya la partida (que lo ha hecho si miramos el panorama general) y desmenuzado a Tuenti.  Sin embargo, aunque mayor que Tuenti (tiene en torno a los 5 millones de usuarios únicos), no ha sido capaz de evitar que Tuenti tenga un pedazo importante del mercado.

La evolución de ambos sitios en los últimos años la podemos ver en el siguiente grafico:

Tráfico comparado entre Facebook y Tuenti

Tuenti Vs Facebook

¿Por qué se mantiene esta situación, cómo resiste Tuenti?

Todo ello se basa en su posicionamiento en el mercado.  Mientras que Facebook se posiciona como “La red social” para todos donde compartir nuestra vida y fotos y reencontrar a toda la gente que conocemos, Tuenti, se posiciona como la red social para un grupo de gente más joven, a partir de 15 años, donde es difícil encontrar a alguien de más de 30 y completamente basada en un tejido de red mucho más fuerte y consistente que Facebook ya que solo es posible formar parte de ella si somos invitados o conocemos a alguien que se encuentre en ella.

Así Tuenti, con un posicionamiento mucho más de nicho que el de Facebook, consigue resistir su empuje durante el mayor periodo de expansión de Facebook sin perder actividad, ya que sus usuarios se encuentran densamente conectados y tienen un alto grado de identificación con la marca Tuenti.  Lo que hace Tuenti, es la concentración de todas sus fuerzas en un solo punto, al estilo de Napoleón.

En este caso, y por reflejo a Facebook, es al menos a día de hoy un posicionamiento defensivo, ya que con sus recursos, jamás podrá hacer frente a Facebook en toda su extensión, ni tan siquiera en España.

¿Qué significa la compra por parte de Telefónica?

Posiblemente una buena salida para los inversores y fundadores, que aunque teoricamente sigan gestionando la compañía, serán posiblemente moldeados a las necesidades de Telefónica, que no entiende absolutamente nada de redes sociales, (Keteké y su más que rotundo fracaso).

Viendo los movimientos que ha hecho Tuenti en los meses previos a la compra hacia una presunta internacionalización del producto, se perfila como uno de los objetivos que puede tener Telefónica respecto a Tuenti “vosotros comenzad a internacionalizar que luego os compramos y os lanzamos en todos los paises donde tenemos presencia“.

Creo que la posible internacionalización de Tuenti aprovechando las sinergias con Telefónica, es un tema largo que merece más detalle, sirva decir que me parece un juego muy arriesgado pero no completamente descabellado.

¿Se puede mantener Tuenti en esta situación?

Es lo que se llama sostenibilidad de la estragia, que en este caso está 100% ligada a su posicionamiento de mercado. En un principio, podría parecer que sí, que se trata de una estrategia sostenible, tienes a tu grupo de usuarios, fieles a tu marca, lo que todo director general querría tener.  Sin embargo, dicho posicionamiento, resulta la principal vulnerabilidad de Tuenti, sus usuarios tiene fecha de caducidad. A medida que vayan creciendo  tenderan a moverse adelante, a salir de Tuenti, ya que no coincide con el grupo de edad en el que están. Irán poco a poco migrando a Facebook y posiblemente, no habrá nuevas generaciones que sustituyan al grupo original de gente que hicieron a Tuenti, la receta que convirtió a Tuenti en la red social de éxito de España se habrá agotado.

Por todo ello, el único movimiento que puede salvar a Tuenti de pasar al purgatorio de la irrelevancia en internet (Terra, AOL, Yahoo, Bebo, etc.) es su venta a alguien con el suficiente músculo financiero y posibles sinergias que le puedan insuflar nueva vida, aunque paradojicamente, justo esto es lo que ha llevado a muchas otras compañías, (la mayoría de las que he nombrado) a morder el polvo.

WHAT WOULD GOOGLE DO? de Jeff Jarvis, un libro para olvidar

What would Google do?Hace unos pocos meses, tuve la oportunidad de conocer personalmente a Jeff Jarvis, el autor de What would Google do? ya que vino a dar una conferencia a la empresa en la que trabajo, XING.

Su libro, aunque lo había visto desfilar en las librerías y me era siempre recomendado en Amazon, no me había decidido a comprarlo

De Jeff, conocía su trayectoria y como se convirtió en un icono de la Web 2.0, al ser el responsble del famoso “Dell hell“, una revolución en las relaciones compañía-cliente y pasó a ser un caso clásico de estudio en la influencia de los Social Media en las escuelas de negocios.

Resumiendolo mucho, Jeff, compró un ordenador Dell con servicio de reparación completo y se encontró con que aparte de averiarse constantemente, se veía obligado una y otra vez a enviarlo a Dell y quedarse sin él durante semanas. Su enfado llegó a tal punto, que escribió una entrada en su blog quejándose de sus problemas y del trato recibido, que fue referencia a lo largo y ancho de internet, vertebrando una gigantesca protesta contra Dell que supuso una de la mayor crisis de la empresa hasta el día de hoy.

Como era de esperar con estos precedentes, personalmente Jeff es una persona muy accesible y un gran comunicador. Por ello, después de la conferencia, decidí leer su libro, que ya se había convertido en uno de los best sellers de la temporada.

El libro en sí, tiene una estructura muy clara, dividida en dos partes bien diferenciadas, una primera, en la que se explica el cambio que se ha producido en la relación entre clientes y empresas gracias a la web. Nos habla sobre la conversación que se genera en internet, lo quieran o no las marcas sobre ellas  y sobre por qué resulta beneficioso para ellas unirse a la misma, alejándose de los estereotipos de las notas de prensa, los blogs corporativos, las declaraciones oficiales y la comunicación unidireccional. Esta primera parte me ha recordado mucho al Manifiesto Cluetrain, actualizado con ejemplos prácticos actuales y  muy basados en su experiencia.

Durante esta parte como ejemplo de todo lo que propone sobre como han de comportarse las empresas en internet para adaptarse a la red, (apetura a los usuarios, colaboración, dar la posibilidad de decisión a los usuarios y actuar deprisa, lanzando betas, sin preocuparse de los errores, solicitando la colaboración de la comunidad para subsanarlos) pone a Google, su Don’t be evil y su modo de entender los negocios.

Hasta aquí todo bien, bastante interesante, pero da la impresión que al señor Jarvis se le hubieran agotado las ideas en ese momento  y necesitara llenar aún un número grande de páginas para llegar a lo acordado con su editor.

En esta segunda parte lo único que encontramos son capítulos en los que se presenta a Google como poseedora de la virtud universal en todos los ámbitos de los negocios y de la vida. Una apología de tebeo. ¿recuerda alguien aún los cómics de Marvel “What if…“? Pues exactamente lo mismo. “¿Qué pasaría si Google fuera una línea aerea?¿Qué pasaría si Google fuera una compañia de aguas? y así durante incontables e infumables páginas que hubiera preferido no leer.

Realmente, una pérdida de tiempo que nos podemos ahorrar y saltar directamente a las conclusiones para poder dar por terminado el libro.

Mi resumen personal: merece la pena la primera parte y muy poco más, más alá, es mejor irse a dormir ya que vamos a desperdiciar unas buenas horas de sueño que al día siguient nos van a hacer falta. Mucho más recomendable que su libro, es su blog (que regularmente leo) Buzzmachine.

“GEM Vs MEG” o Facebook, 500 millones de usuarios y otras historias

GEM Vs MEGGEM Vs MEG dos modos de enfocar el desarrollo de una empresa en internet opuestos el uno al otro.

La “G” está por Growth (Crecimiento) la “E” por Engagement (Compromiso) y la “M” por Monetization (Monetización).

Por lo tanto, si hablamos que una empresa, ha seguido una estrategia GEM (no realmente una estrategia, sino un modo de enfocar su desarrollo) significa que en un primer momento  ha puesto todos sus esfuerzos en crecer exponencialmente (leáse Facebook y su anuncio de los 500 millones de usuarios (en su blog en inglés), en paralelo en conseguir que esos usuarios vuelvan una y otra vez a su plataforma y finalmente, con dicha escala, monetizar.

Por otra parte, también encontrmos empresas con un enfoque completamente opuesto, que teniendo un tamaño mucho más reducido en un inicio, se han preocupado más de tener un modelo de negocio viable con el que poder crecer sosteniblemente en el futuro manteniendo una base de usuarios leales que serán los que permitiran unas cuentas saneadas desde un momento anterior. En España tenemos como ejemplo notable a BuyVIP.

¿Cuál es mejor?¿Cómo ha de orientarse un emprendedor?

Como muchas cosas en este sector, todo es relativo. Lo conseguido por Facebook en unos pocos años, ha sido algo excepcional, muy notable, un éxito sin precedentes, se ha convertido en el nuevo rey de Internet, pero a cambio de un camino muy, muy duro. Sin ir más lejos, hasta el último trimestre del año pasado Facebook perdía dinero a pesar de tener 300 millones de usuarios. Para llegar ahí, se han tenido que invertir más de 500 millones de dólares, lo cual no está al alcance de todos los bolsillos (al menos, no del mío). Mucho riesgo y solo unos pocos elegidos son capaces del esfuerzo.

La alternativa opuesta, monetizar sobre una pequeña base para cubrir lo más rápido posible los gastos corrientes, tampoco tiene nada de sencillo, si se trata de un modelo de negocio obvio, lo más probable es encontrase con mucho otros competidores al tener unas barreras de entrada tan bajas, lo que implica que la competencia crecerá, los márgenes bajarán y al final deberemos conformarnos con cubrir poco más que los gastos y tener la suerte de no ser engullidos por un competidor de mayor tamaño, aunque no tenganecesariamente que suceder así; eBay en sus primeros ejercicios tenía ya cash flow positivo y 13 años después sigue siendo uno de los sitios más visitados.

Como conclusión, depende mucho del proyecto y del dinero que tengamos a disposición para invertir. Incluso creciendo mucho, puede que terminemos por quemar todo el capital disponible (¿os suena el caso AOL de algo?) y resultar un estrepitoso fracaso, o nos puede suceder justo lo contrario, no ser capaces de escalar por falta de inversión aun teniendo un modelo de negocio viable.

¿Qué método os parece el mejor a vosotros?

Internacionalizando en Internet

Al leer un artículo de Loic le Meur, me ha vuelto a la mente un tema que me parece decisivo para el crecimiento de una empresa en internet; la internacionalización, la vocación de un proyecto de ir más allá de las fronteras de un único país y si es así, qué paises.

Creo que la principal ventaja que tienen las empresas en los Estados Unidos, es su gigantesco mercado interno. Nada de el talento, Silicon Valley, los mejores desarrolladores sino puramente el número. 300 millones de habitantes para producir empresas y proyectos. 300 millones a los que venderles tu idea sin necesidad de salir de casa. Si tienes éxito localmente, por escala se tienen capacidades para expandirse globalmente.

Otro factor importante es no solo el tamaño sino el volumen de negocio que se lleva a cabo en ese mercado.

Los mercados más provechosos (occidentales, descuento Japón, que es un mercado aparte) son:

  • Estados Unidos
  • Alemania
  • Reino Unido
  • Francia
  • Holanda

Tener éxito en esos mercados, significa tener éxito donde más importa, el resto son cosecha aparte.

¿Qué pasa con el resto?

El resto de países europeos, o bien tienen un mercado interno demasiado pequeño, como puede ser el caso de Bélgica o de los países escandinavos o se encuentra en un estadío de desarrollo menor que el de los países del primer grupo. Para nuestra desgracia, tanto España como Italia, nos encontramos en este segundo grupo, con un mercado potencial relevante, pero que aún se encuentra muchos pasos detrás del primer grupo.

Consecuencias

Todo esto tiene como principal consecuencia que un proyecto nacido en Europa, incluso en Alemania, se va a encontrar con muchas más dificultades a la hora de crecer en escala hasta llegar a un punto de inflexión que se propage prácticamente por si mismo (con un par de honrosas excepciones: Skype, Meetic y espero que Spotify).

Saltar barreras nacionales cuando un proyecto se encuentra aún en una fase temprana de desarrollo, no es nada fácil. Es una de las razones por las que a las startups españolas les cuesta muchísimo internacionalizarse. Un ejemplo claro de esto lo vemos en Tuenti, que a pesar de tener una base fiel de usuarios no ha sido capaz de internacionalizarse por mucho empeño que le ponga últimamente.

Ser local y tener éxito en Internet

Ser local en un mundo globalLa internacionalización de las empresas de internet es una de las materias que más me interesa por la relación con la posición en la que trabajo.

Generalmente se tiende a suponer que todas las empresas de éxito de internet son internacionales por el mero hecho de que el medio en el que se mueven lo es. Los primeros ejemplos que vienen a la mente son Facebook, Google, Twitter y tantas otras.
Sin embargo, también podemos encontrar empresas que sin una dimensión similar, actuando localmente o en unos poco paises tienen éxito y son las principales representantes de un sector en un país determinado, como puede ser Infojobs en España o Myhammer en Alemania y UK.
¿De qué depende que una determinada empresa pueda convertirse en un referente global, o en una empresa bandera nacional, que incluso en entornos altamente globlalizados, se mantiene como la empresa más importante de un sector en un país determinado?
Hay varios factores que influyen determinantemente y que ayudan a tener éxito:
  • “First mover advantage”, llegar primero, crecer todo lo posible hasta que lleguen otros competidores, globales o no y atrincherarse en la posición adquirida (el caso más claro en España, Infojobs, que después de muchos años de inversión por parte de Monster, ha sabido mantener su cuota de mercado.
  • Dependencia de una estructura local, como es el caso de Páginas Amarillas en España que aunque comprada por Yell necesita de su fuerza de ventas y su apoyo en su estructura offline y le permiten ser lider en directorios online.
  • Aprovechar particularidades locales. Muy evidente en uno de los sectores más globalizados, el de buscadores, dónde las peculiaridades del mercado local hacen a Baidu en China y a Yandex en Rusia líderes indiscutibles, (recordemos que Google ha salido de China hace poco, en teoría por la censura, pero en realidad por su incapacidad de asaltar el mercado como en otros países).
  • Limitación de las economías de escala, las cuales siempre se encuentran en el área de desarrollo de producto pero que en el caso de productos muy sencillos,  permiten un desarrollo local que no dificulta la expansión local y permite aprovechar otras ventajas competitivas derivadas de la presencia local. En España el caso paradigmático es Loquo, copia de Craiglist en Estados Unidos, donde apreciamos que no existe ningún jugador global relevante que haya sido capaz de hacerse con un pedazo importante del mercado internacional.

Como veis el tan cantado “Think global, act local” no es tan fácil de aplicar como parece.

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